Todas las mañanas despierto igual.
Calor en mis piernas por culpa de la cortina que cerré mal. El ruido de la aspiradora desde abajo me recuerda que me he quedado dormida, mi hermano con su hiphop me recuerda cuanto odio a la humanidad.
Debería pintar la ventana de colores, quizás sería un despertar más agradable. Quizás dejaría de soñar con Marx, Rousseau, Maquiavelo, Stuart Mill, Constant y varios. Quizás dejaría de soñar cosas que no tengo que soñar.
Y la vida simplemente sería distinta, los colores estimulan, llaman la atención, te alegran, te hacen recordar la infancia y los relacionamos con momentos felices.
Mejor me dejo de webadas y cambio las cortinas.